El acceso a agua limpia y saneamiento para todas las personas es un derecho que debe ser garantizado; sin embargo, en zonas rurales no hay servicios establecidos y conectados a redes de abastecimiento, lo que implica un trabajo necesario y significativo para las familias en su vida diaria.
En algunas comunidades del estado de Campeche, por ejemplo, otro reto importante son los suelos yesíferos y el agua subterránea de los mismos que, debido a su alto nivel de calcio y sulfatos, su uso para riego, consumo animal y humano no es recomendable, es por eso que muchas personas adoptan la cosecha de agua de lluvia como una alternativa para tener acceso a agua limpia y segura.
A partir de esta práctica del almacenamiento que implementan las comunidades para abastecerse de agua, para nuestro equipo significó una oportunidad la propuesta de captadores que permitiera a las familias almacenar agua de lluvia de manera segura para garantizar su trabajo y bienestar familiar.
Trabajadoras del campo por la seguridad hídrica
Debido al tiempo, energía, los recursos económicos y materiales que demanda el acarreo de agua, especialmente para las mujeres que, adicional al trabajo diario del hogar y del campo, resulta importante que reconozcamos el valor a su fuerza de trabajo para obtener acceso a agua limpia y segura para ellas y sus familias, pues de no existir el recurso disponible, la vida, trabajo y producción no podría garantizarse.
Para Irma y su familia que, han unido fuerza de trabajo con Edith al aprovechar el agua de lluvia para su ganado, colmenas, riego de sus parcelas y el consumo de sus familias, ha resultado satisfactorio gracias a la implementación de un Captador de agua con capacidad de 30,000 litros, que redujo el gasto económico destinado al acarreo de agua cada tercer día equivalente a 6000 litros de agua para cubrir sus necesidades.
De igual manera, las problemáticas que desencadenaban las sequías se redujeron en gran medida, fortaleciendo su trabajo en la ganadería, agricultura y apicultura.
Mujer campesina: decisiones y participación
Edith, del ejido La Lucha II, en el municipio de Calakmul, Campeche, es un ejemplo del trabajo de la mujer campesina, ganadera y apicultora que, desde hace mucho tiempo, captaba el agua de lluvia, pero a menor escala y sin garantía de que los contenedores que usaba le garantizaran la limpieza del agua por mucho tiempo. Hoy, a poco más de un año de la capacitación e instalación del captador que recibió, se siente más entusiasmada, ya que el agua de su captador le permite dar riego de auxilio a los frutales que trasplantó cerca, lo que significa para ella y su familia, la oportunidad de un nuevo ingreso económico con la cosecha obtenida y variedad a su dieta diaria.

Mujer campesina: decisiones y participación
Para Adela, también habitante del ejido La Lucha I, que en conjunto con su esposo toma decisiones sobre sus tierras y existe una división de trabajo, el captador de agua de lluvia significó una nueva oportunidad para administrar el agua y asegurar su limpieza para consumo de la familia que, por propuesta de ella, decidieron priorizar por salud.
Contar con un almacenamiento seguro y de mayores dimensiones para el agua, también le permitió a Adela implementar con mayor seguridad una propuesta para la agricultura familiar, al incluir frutales y cacahuate entre sus cultivos, ya que anteriormente al no tener asegurada el agua, únicamente contaban con maíz, frijol y calabaza, ya conocidos por requerir en menor medida de agua.
Va en aumento el número de productoras que representan, trabajan y deciden a partir de la captación de agua de lluvia para la agricultura, ganadería, apicultura, trabajo de la casa, y que, además, identifican su importante valor en la organización y gestión de los recursos disponibles para sí mismas y sus cercanos, reconociendo su lugar, a pesar de que por cuestiones culturales la imagen masculina figura como líder en el trabajo en campo.
Valorar y reconocer el trabajo cotidiano de las productoras que día con día laboran para garantizar el bienestar de aquellas personas que dependen de su trabajo en campo, empezando por sus familias y continuando con quienes se abastecen, pagan y consumen los alimentos que ellas producen, hace posible asegurar una alimentación saludable con productos de calidad y bajo un margen de justicia e igualdad que respeta sus derechos.
Las decisiones y trabajo de mujeres y hombres por igual, son ejemplo de que la división del trabajo rinde frutos con éxito para el sustento económico y alimenticio de sus familias. Hijas e hijos trabajan por la alimentación familiar proponiendo acciones sostenibles y prácticas que aseguren el recurso hídrico para el desarrollo de su trabajo.
Trabajo familiar
Las decisiones y trabajo de mujeres y hombres por igual, son ejemplo de que la división del trabajo rinde frutos con éxito para el sustento económico y alimenticio de sus familias. Hijas e hijos trabajan por la alimentación familiar proponiendo acciones sostenibles y prácticas que aseguren el recurso hídrico para el desarrollo de su trabajo.

